La medida estándar de una photocard es de 55 x 85 milímetros, prácticamente el tamaño de una tarjeta de crédito. Esa es la referencia que usan la mayoría de los álbumes de K-pop y por eso los porta photocards y los binders del mercado están pensados para ella.
Dicho eso, no todas cumplen el estándar. Las photocards de lucky draw y las de eventos suelen ser algo más grandes, y hay ediciones especiales que llegan a los 100 milímetros de alto. Las polaroid-style, que imitan una foto instantánea, rondan los 54 x 86 mm pero con un borde blanco más ancho abajo. Si vas a comprar algo para guardarlas, mide primero la tuya: un milímetro de más no entra.
El grosor también importa y casi nadie lo menciona. Una photocard normal ronda los 0,3 mm. Las de material holográfico o con relieve pueden llegar al doble, y en un porta ajustado eso significa que entra a presión y se raya el acabado.
El daño más común no es el rasguño sino el doblez de esquina, y casi siempre pasa por transportarlas sueltas en el bolso o en el bolsillo trasero. Una photocard doblada no se recupera: el pliegue queda marcado aunque la aplanes. Por eso conviene que la que llevas encima vaya en algo rígido, y que las que coleccionas vivan en un binder donde no se muevan.
Sobre la luz: el sol directo decolora la tinta en cuestión de meses, sobre todo los rosados y los morados. Si tienes photocards a la vista en el escritorio, que no les dé el sol de la tarde, o rota cuáles expones.
Nosotros imprimimos en 3D porta photocards y pickets pensados para la medida estándar de 55 x 85 mm, con holgura suficiente para que entren las holográficas sin forzar. Si tienes una photocard de tamaño especial, escríbenos y la ajustamos: se diseña por encargo y no tiene costo extra.